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Economía social y solidaria con perspectiva de género

24 JunioVerónica Ponce Xelhua
Economía social y solidaria con perspectiva de género
Verónica Ponce en talleres de ESS

Soy una persona que desde su infancia le ha apasionado aprender nuevas cosas cada día y estudiar, sin embargo, nací en una comunidad rural indígena en donde las mujeres somos vistas como amas de casa sin necesidad de estudiar porque nos dedicaremos a las labores del hogar y a cuidar a hijas o hijos. Afortunadamente mis papás no piensan así y siempre me apoyaron, por lo que desde pequeña tuve que superar varios obstáculos como esta manera de pensar tan patriarcal, hasta que mi misma abuela materna regañara a mi mamá por apoyarme en mis estudios. Con el apoyo de mis papás busqué becas y trabajaba medio tiempo por las tardes para ayudar a mis padres con los gastos de mis estudios. 

 Gracias al apoyo de mis padres y a la confianza de otras personas que siempre creyeron en mi, estudié la licenciatura en Administración de Empresas en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) y tengo tres maestrías, una en Dirección y Mercadotecnia de la UPAEP, un MBA, Master of Business Administration with a Global Perspective, de la Universidad de Arcadia en los Estados Unidos de América y la tercera, en Gestión de Empresas de Economía Social de la Universidad Iberoamericana Puebla. Esta última maestría me permitió aprender más sobre qué son las Empresas Sociales y Solidarias (ESS) y aunque afortunadamente desde mi licenciatura estuve involucrada en estás empresas, no sabía cómo se debían estructurar y administrar, pues su gobernanza y toma de decisiones es diferente a una empresa capitalista.

 Muchos lectores se estarán preguntando qué son las ESS, pues bien, estas empresas priorizan la maximización del beneficio social por encima de la maximización de las utilidades; el capital se subordina a la persona, el colectivo de la empresa y la comunidad en todas sus dimensiones –social, política, cultural y espiritual-, promoviendo una gestión transparente, democrática y participativa que aliente su autonomía. Posibilita mecanismos de desarrollo local endógeno en sus comunidades de origen, corrigiendo las imperfecciones del mercado (Borzaga & Tortia, 2009). ¿Interesante verdad?

 Ahora que ya saben lo que son las ESS les compartiré mi experiencia en estas empresas, pues como lo mencioné anteriormente, he estado involucrada en ellas desde mi licenciatura y me encanta fortalecer empresas con fines sociales pues he contribuido al fortalecimiento de cooperativas, asociaciones civiles y empresarios indígenas que han iniciado sus ESS. En mi opinión, estas empresas son una alternativa económica al capitalismo, pues se pueden crear empresas colectivas con la participación de hombres y mujeres. Ahora que me encuentro en el Centro Internacional de Investigación de la Economía Social y Solidaria (CIIESS) he conocido nuevas ESS como el proyecto Xapontic (nuestro jabón) el cual es una Sociedad de Producción Rural que se dedica a la producción de jabones artesanales elaborados por 37 mujeres tzeltales de la Selva Norte de Chiapas. "Su jabón es fruto del trabajo y el empoderamiento de mujeres indígenas tseltales organizadas para construir una alternativa económica más justa, digna e incluyente." Con esto se demuestra que las mujeres indígenas no sólo nacemos para ser amas de casa y tener hijas o hijos. Las mujeres podemos empoderarnos y ser unas empresarias exitosas, si bien algunas no tienen la oportunidad que yo tuve, se pueden asesorar y juntas iniciar empresas como Xapontic. 

 Ahora les contaré de los retos que han vivido diversas mujeres líderes de grupos, empezaré con los retos que ha vivido Manuela Rodríguez, Coordinadora de Xapontic. Ella dice que sus retos enfrentados son el tener mucha responsabilidad, saber organizar a las mujeres en las comunidades, trabajar con ellas en los cambios que se han tenido como empresa y que ellas los acepten, saberlas escuchar y capacitarlas en sus contextos, pero a pesar de las dificultades, han tenido varios logros con la diversificación de sus productos, pues ya son una cooperativa organizada, trabajan con la comunidad y con las diferentes vinculaciones con universidades. Con el acompañamiento y trabajando en equipo Manuela ha aprendido muchas cosas y sigue aprendiendo.

 Otra de las mujeres que forma parte del Colectivo Saltillo FUNDEM (Familias Unidas por los Desaparecidos en México) que actualmente estoy acompañando, Diana Iris Garcia, una de las mujeres líderes del Colectivo, quienes desde hace más de 10 años se unieron en el Colectivo Saltillo con la finalidad de encontrar a sus familiares desaparecidos y hasta la fecha no han tenido ninguna noticia de sus familiares, por lo que iniciarán una ESS, la cual será una cafetería artesanal como medio para seguir con el objetivo de visibilizar la lucha por encontrar a sus familiares desaparecidos. Tal cual Diana lo dice, sus retos son el asumir la gran responsabilidad por responder a la confianza que otros depositan en ella, el cuidar, pensar y actuar siempre en todas y todos con igualdad y equidad. Otro de sus retos es sembrar solidaridad con las injusticias para crear conciencia y hacer un cambio por nuestro país tan devastado y a la vez tan bello. Pues ese amor, por sus familiares desaparecidos, transformado en fuerza es lo que ha sido clave en este proceso de lucha. 

 De igual manera en el CIIESS he conocido a otras mujeres que están trabajando en ESS como es el caso de Ana Cristina Ayala Mendoza, Coordinadora de Educación y Fomento Cooperativo Alianza Cooperativista Nacional (ALCONA) es una asociación civil mexicana integrada por Cooperativas de Ahorro y Préstamo con la finalidad ser un organismo de representación, apoyo legal, e intercambio de experiencias entre sus afiliadas. Los retos de Ana Cristina son que los integrantes hombres mayores de edad de los Consejos en la cooperativa decían que ella no tenía los conocimientos ni la experiencia y que por ser mujer, joven y soltera no estaba habilitada para tener ese grado de responsabilidad. Sin embargo, en su puesto como coordinadora de educación, creció como persona, como mujer, como profesional, pero también experimentó la complejidad de las relaciones en comunidad. Ana entendió la necesidad de un equilibrio entre la parte normativa y la parte de los socios en una institución social.

 Otra mujer líder de un grupo es Gisela Herrerías Guerra, Directora de Educación en Alternativas y Procesos de Participación Social, A.C., es una organización que pretende mejorar la gestión del agua en México involucrando a todas y todos.  El principal reto de ella, como el mío, es lograr que las mujeres no tengamos la carga psicológica de que somos las principales responsables de las hijas o hijos, pero desde las empresas sociales podemos dar las oportunidades y facilidades que nos permitan trabajar con la mayor tranquilidad posible. Ella menciona que en todo el grupo regional de Alternativas se ha puesto especial énfasis en la equidad de género, alcanzando una proporción de 49% de mujeres entre las 155 personas que trabajan en el grupo, y 44% en puestos directivos. También se ha propiciado activamente la integración al equipo de trabajo de 11 personas (7%) que padecen alguna discapacidad, para crear un grupo regional que viva en la inclusión y equidad.

 En mi opinión las ESS son una alternativa para el desarrollo de personas que nos tocó vivir en comunidades indígenas o en alguna situación crítica, no sólo para los hombres, sino también para las mujeres. Ya que la unión hace la fuerza y en equipo podemos llegar más lejos. 

 Finalmente, les comparto que estoy feliz de colaborar en el CIIESS, pues sigo fortaleciendo a diferentes empresarios y empresarias rurales, indígenas y mujeres. Pues mi pasión es ayudar al desarrollo de las personas, de comunidades rurales e indígenas, con ello estoy contribuyendo al desarrollo de mi México querido.


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