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"Sería bueno reflexionar en quiénes somos y de dónde venimos. Y para qué servimos." - Elena Poniatowska

12 MayoElena Poniatowska
Revista Ibero: La vida después del COVID-19

Todo va a ser distinto, nosotros mismos seremos otros, ojalá más conscientes del hecho de que muchos mexicanos ni siquiera pueden resguardarse en su casa porque no la tienen o apenas. A mis 88 años recibo muchas demostraciones de amor. “Mamá, no salgas”, se preocupan mis hijos. “Mamá, tú no vayas a ir”, “Mamá, a ti no te toca”. Ojalá y otras mamás recibieran el mismo cariño; me siento superprivilegiada. También llaman por teléfono los amigos. Mali deja un pastel en la puerta.

Ojalá que el mundo se haga más generoso, pero incluso en un país que tiene 127 millones de habitantes, cada colonia es un mundo en sí, un mundo a veces incomprensible. En las colonias ricas, véase Las Lomas, Polanco, Santa Fe, Lomas de Chapultepec y en casas de fin de semana en Morelos, en Guerrero, en Jalisco, los hombres de mayores ingresos viven como cualquier pachá otomano.

El abismo entre una clase social y otra es el denominador común del nivel de vida no sólo de México, sino de muchos países de América Latina. En México, recuerdo el escándalo que provocó la llamada Colina del Perro, que constaba de varias casas en las alturas de Las Lomas. También creo que, después de la pandemia, habremos aprendido a conocernos mejor cuerpo y alma.

Cuando estás tanto tiempo a solas contigo mismo es más fácil reconocer síntomas y reacciones. Te fijas más en lo que comes, en lo que haces, en lo que dices. Algunos se enojan, otros se dulcifican, otros recurren a lo que antes postergaron por el trabajo. He sabido que muchos oyen música clásica; antes no les gustaba y ahora han terminado por amarla. “Es que yo no sabía...” La noticia de la cantidad de cerveza que estaba comprándose en los primeros días del virus me atemorizó. En Oaxaca prohibieron la venta de alcohol, los conciertos masivos y todo lo que implique la concentración de gente. Incluso festejándonos nos hacemos daño. No creo que debamos rezar todo el día (además los templos están cerrados), pero sí sería bueno reflexionar en quiénes somos y de dónde venimos. Y para qué servimos.


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